Revista

 

Para leer o escuchar.

Por: Daniel José Acevedo “Lo sentimos, no hay espacio, váyase”. Es la respuesta que se repite tras las sombra del interior. “Lo sentimos, no hay espacio, esfúmese” es la fórmula que evoca el silencio. “Lo sentimos, no hay espacio, lárguese” …

Por: Anuar Bolaños La mañana cautelosa y blanda El fado meloso de Lisboa arrullando los quehaceres. La mascota que lo sigue en lugar de su sombra Los atuendos que combina por instinto cada día. El café negro que toma hora …

Por: Karla Melissa Franco Cuando salimos por primera vez, después de un año, todo se hacía intangible. El espacio era inabarcable y solo en ese instante lo comprendimos. El horizonte se hizo abrumador. Eran épocas nubladas, la luz tenue y …

Por: Yaír André Cuenú Mosquera El ingeniero químico anunció públicamente que había emprendido un proceso científico cuyo resultado sería la total reconstrucción de una cámara de gases. Ese día su salida fue custodiada por los guardias de seguridad. Desde entonces …

Por: Renzo Gonzalez De repente Vic miró al suelo, el camino por el que iba y venía las pocas veces que bajaba al pueblo en busca de recursos empezaba a ser visible, demasiado visible, incluso para alguno de esos estúpidos …

Ediciones El Silencio, Sic Semper Tyrannis Ediciones, Oromo Café LIbrería y Editorial y la Librería Expresión Viva nos unimos en medio de la coyuntura y la ola de violencia que se vive en Colombia actualmente, para lanzar la siguiente convocatoria con el fin de compilar …

Por: La oreja que habla -Si, buenas tardes- -Llamo para solicitar mi retiro de la cooperativa de asociados y exijo la devolución de mis aportes-  -¿Cómo dice señora?- -Si señor, estoy  solicitando mi retiro-  -¿Cómo dice? ¿Me va a pasar …

Gustav Klimnt,retrato de Adele Bloch-Bauer I. Imagen cortesía de www.klimntgallery.org.

Gustav Klimnt,retrato de Adele Bloch-Bauer I. Imagen cortesía de www.klimntgallery.org.

El pasado miércoles 3 de marzo una noticia sacudió el mundo editorial francófono. El autor de best sellers de novela negra, el suizo Joël Dicker, abandonaba su casa editorial francesa Éditions de Fallois para, de ahora en adelante, autoeditarse. La …

Por: Rubén Darío Rueda Hace algún tiempo decidí dejar de empujar, porque ya no importa. Los días se hacen más pesados y en torno a mi mundo a nadie parece importarle, ya no cuento las cosas que pasan, ya no …

Por: Viajera Llamada numéro 353, debo anunciar a la familia Márquez que José Márquez ha fallecido a causa del virus. Protocolo número 13 : llamar, confirmar que se trata bien de la casa de los Márquez, recordar que se hizo …

Ilustración: Feminización de los cuidados

Por: Karina Viñas Todo está revuelto en medio del caos reinante en una sociedad mundial que no sabe a dónde va. El biovirus como lo describe Franco Berardi, prolifera en el cuerpo estresado de la humanidad global. Así nos encontró …

Por: Alejandra Noa Mi pregunta, por supuesto, radica en, ¿cómo fue que se resolvieron en afirmar que ya no lo es? Quizás sea ésta mi primera pregunta, o mi última respuesta o, simplemente un fallo del sistema. Lo cierto es …

Felices Fiestas

Felices Fiestas Esta es la segunda edición de nuestra revista, espero que hayan disfrutado de aquella del mes de noviembre donde compartimos los cuentos de Alberto Bejarano y Julio Parra. Ambas historias están leídas por ellos mismos y es así …

Bienvenidos y bienvenidas a nuestro espacio web, posible gracias a la experticia de María Camila Rojas, Jorge Restrepo y Marcela Franco en el desarrollo, técnica y diseño. También gracias a todos los lectores que se acercaron a través de nuestras redes sociales para participar en la convocatoria “Voces desde la cuarentena” que se llevó a cabo durante el avance de la primera ola del Covid-19.

El caballo era pardo, y galopaba incesantemente; de un momento a otro se tornó salvaje e indomable, salió corriendo desbocado por la calle principal y de repente, la bestia se convirtió en una cabra gigante con ojos rojos brillantes votando fuego por la boca, la gente que salía de las casas a ver semejante criatura abominable eran calaveras de miradas bajas.

Cali, poblada apretadamente de seres sin nombre y turistas apurados, se tornaba ahora un acuario de sombras y desdichas, caras largas desde los balcones, parlantes sonando hacia dentro, pájaros liberados, pingüinos curiosos y leones moribundos.